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Historia de Conalep Vallarta El Plantel CONALEP Puerto Vallarta 075, inició sus operaciones y servicios educativos a partir de mes del septiembre de 1981 con una matrícula de 100 alumnos. Actualmente el colegio cuenta con una población estudiantil de 1,111 jóvenes estudiantes. Las carreras con que inició el colegio en 1981 fueron: Profesional Técnico en Asistente Ejecutivo, Profesional Técnico en Hoteleria y Gastronomía. En 1984 la carrera de Asistente Ejecutivo cambió en nombre ha Profesional Tecnico en Contabilidad Administrativa (Fiscal), que en 1985 cambió el nombre ha Profesional Técnico en Contabilidad Fiscal, en 1988 se sustituyó por Profesional Técnico en Informática, la cual se ha mantenido a la fecha. Las carreras Profesional Técnico en Hotelería y Profesional Técnico en Gastronomía en 1997 se fusionarón creando la carrera de Profesional Técnico en Alimentos y Bebidas. En el año de 1992 se ofreció una nueva carrera Profesional Técnico en Enfermería que estuvo vigente hasta 1996.
El Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica es un Organismo Público Descentralizado creado por Decreto Presidencial el 27 de diciembre de 1978. Su propósito es contribuir al desarrollo, nacional productivo. La creación del colegio es consecuencia de un proceso de desarrollo ya que constituyen una respuesta a la necesidad de proporcionar a la población una alternativa en cuanto a oportunidades educativas, a la vez que apoya a la economía nacional mediante la formación de profesionales técnicos que requieren a corto y mediano plazo la actividad productiva en su etapa de fortalecimiento. Durante
el año de 1978 la Secretaría de Educación Pública
llevó a cabo investigaciones
pendientes a conocer el estado de la educación en nuestro país, especialmente
de la dedicada a la formación para el trabajo; establecer las causas por
las que hasta esta fechas no se habían preparado
los recursos humanos con las características y las cantidades requeridas
por el país; y determinar las condiciones que deberían reunir en sistemas
educativo capaz de satisfacer necesidades de
profesionales técnicos de nivel
medio. En esos estudios se tomó en cuenta que la educación técnica, dentro de
la cual se encontraban considerados los servicios de capacitación y formación
profesional, contaba en México con una gran tradición, pero había sido en
función de necesidades socioeconómicas concretas, que a partir de los años
treinta evolucionó hasta convertirse en sistema nacional que abarcó desde el
nivel medio básico hasta el nivel más alto de especialización profesional.
Otro de los factores que incluyeron esos estudios fue el hecho de efectuarse
un análisis de la pirámide ocupacional, se concluyó que existían 5
profesionales de nivel universitario de cada una del nivel técnico, cifra que
necesariamente deberían revertirse, ya que
para la industria nacional fuera eficientemente conducida y alcanzara los
niveles de calidad, productividad y competitividad exigidos internacionalmente,
debía contar con por lo menos un profesional de nivel universitario por cada 5
técnicos medios, y con unos de estos por cada 20 obreros calificados. Este
desfasamiento se manifestó en la creciente escasez de personal
calificado y especializada que pudiera cubrir los mandos medios en las
distintas ramas de la industria y los servicios, responsabilizándose
del desempeño eficiente de los obreros del correcto mantenimiento y
funcionamiento de las máquinas, de
una adecuada supervisión de los procesos productivos de la aplicación y
observancia de las normas de seguridad y control de calidad, así como el
seguimiento de los procesos administrativos. Además, las instrucciones que en
ese momento ofrecían careras de un nivel medio pero de carácter terminal,
contaba con currículas diseñadas a partir de los planes de estudio vigentes a
un nivel superior, ninguna estaba concebida específicamente a formar técnicos
de nivel medio, lo que convertía a la educación
de los servicios académicos de nivel técnico medio en el reto a vencer
en el nuevo marco de desarrollo nacional.
Igualmente, se encontró que la mayoría de los estudiantes que cursaban
el nivel medio de enseñanza, tendían a continuar sus estudios en la
licenciatura, quedando establecido que la falta de reconocimientos oficial los
profesionales técnicos, los escasos incentivos económicos y la poca valoración
que se les daba socialmente determinaba una influencia muy reducida a los
estudiantes que concluían la
secundaria hacia las instituciones que ofrecían educación técnica al carácter
terminal de un nivel medio. Del mismo modo, se hizo notorio el hecho de que
algunas instituciones ofrecían educación técnica de nivel medio, habían
replanteado sus objetivos y modificado su oferta educativa, introduciendo nuevas
carreras de nivel medio pero de carácter propedéutico. Asimismo,
se puso en manifiesto la casi inexistente vinculación
entre el sistema educativo el aparato productivo al que iban dirigidos
los esfuerzos de profesionales técnicos. Este hecho originó desfavorables
consecuencias, tales como los egresados de las escuelas enfrentaran dificultades
para incorporarse al proceso económico, que muchos de ellos
se vieran en las necesidades de complementar su preparación o que
finalmente, desarrollaran una actividad ajena a la que fueron preparados ante la urgencia
de obtener una remuneración. De
igual manera, se observó que ya existía una considerable demanda de
profesionales técnicos provenientes de los sectores industrial agrícola,
turismo, administración, bancario y de salud, pero la oferta limitada de estos
profesionales frente a una demanda creciente, dio como resultado que los puestos
laborales fueran cubiertos por trabajadores autodidactas de muy limitada
preparación académica o por egresados de carreras universitarias, mismo que en
muchos casos, desarrollaban labores para las que no había sido debidamente
preparado. Esto último daba lugar, además, a que se cubriera frecuentemente los mandos entremedios con personal que representó costos de formación elevados y que no empleaban sino una misma fracción de los conocimientos adquiridos, lo que no sólo creaba frustraciones de carácter profesional sino que representaba un esfuerzo económico no recuperado por parte del estado y la sociedad. La magnitud de este problema y la necesidad apremiante de contar con los recursos humanos necesarios para apoyar los programas de desarrollo económico y social del país, determinaron que el gobierno federal creara un instrumento educativo específico que se abocara a su atención y solución. Se partió de la base en que los cuadros medios del sector productivo debía formarse en planteles que operaran estrechamente vinculados al apartado productivo, de tal manera que las estructuras curriculares se ajustaran a sus requerimientos, bajo una preparación técnica especializada a la que se agregara otra de carácter social y humanístico, que dieran como resultado profesionales técnicas aptos para asumir los mandos intermedio, no solamente capaces y eficientes en el desarrollo de su actividad productiva, sino con una preparación sociocultural que los calificara como ciudadanos concientes, responsables e integrados plenamente al proceso histórico del país. Las características del sistema de enseñanza propuesto llevaron a la conclusión de que era recomendable encargar su instrumentación a un organismo descentralizado con la agilidad y flexibilidad suficientes, que les permitieran establecer relaciones y convenios con entidades oficiales y organismos del sector productivo, y que asegurara la vinculación entre escuela y trabajo, de acuerdo con las necesidades del país. En el marco, de estas consideraciones y mediante el Decreto Presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 27 de diciembre de 1978, se creó el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP), organismo público descentralizado del Gobierno Federal, con personalidad jurídica y patrimonios propios, cuyo objetivo es la formación de Profesionales Técnicos de nivel medio, con la modalidad de que a través de su obligada coordinación con los representantes de los sectores productivos, asegure a sus egresados una efectiva incorporación a la actividad laboral. El colegio inició sus labores en 1979 con diez planteles ubicados tanto en el Distrito Federal como en el Estado de México, en los que se impartían carreras profesional técnico en las áreas industrial, administrativa y de salud. Los planes de estudio se elaboraron en la Secretaría de Educación Pública y su estructura curricular comprendía 5 a 6 semestres. Para las carreras del área de salud los planes y programas fueron diseñados con la participación de la Secretaría de Salubridad y Asistencia. A dieciocho años de su ceración, el CONALEP ha crecido de diez planteles a 260 y su infraestructura es de 2,596 aulas, 1,059 laboratorios y 1,366 talleres equipados con la tecnología más avanzada. Su oferta educativa se incrementó de 11 a 146 carreras, y su matrícula pasó de 4,000 a 191,248 alumnos en su Programa Regular; 1,600 en el Modular y 120,576 en los servicios de capacitación tecnológica. De sus aulas han egresado 262,796 profesionales técnicos de nivel medio superior, y se ha brindado capacitación tecnológica a 350,000 personas y capacitación Para y En el trabajo a 639,495, con lo que el colegio ha contribuido a la formación de recursos humanos para el sector productivo, con cerca de un millón 300 mil técnicos entre profesionales, auxiliares básicos y operarios. Hoy los requerimientos del país en materia de profesionales técnicos han evolucionado en forma muy dinámica, pero la institución también se ha ido transformando para adaptarse a esas nuevas circunstancias, llegando a ser en la actualidad una institución moderna, flexible y versátil, capaz de responder a las necesidades planteadas, tanto por el sector productivo como por los mismos estudiantes y la sociedad mexicana. |